Restaurar una joya antigua y única es un proceso delicado que requiere habilidad, conocimiento y precisión. Es un arte que combina técnicas tradicionales con tecnologías modernas con la finalidad de devolver la belleza y funcionalidad a la pieza, preservando su valor histórico, incluso sentimental.
El proceso comienza con un examen de la joya para identificar daños, desgaste, oxidación, roturas, piedras sueltas o faltantes y continua con una limpieza que puede incluir agua tibia con jabón no abrasivo y un cepillo suave.
Si se detectan roturas del metal (oro, plata, platino) se sueldan con técnicas de soldadura adecuadas. Si es necesario se agregan refuerzos que aseguren la integridad de la joya y se reparan los cierres y bisagras desgastados o rotos.
Se remplazan en su caso, las piedras preciosas faltantes con otras similares en tamaño, color y corte, intentando no alterar el diseño original. El proceso continúa con el pulido de la joya para restaurar su brillo y se aplican recubrimientos protectores para evitar la oxidación o el deslustre.
Finalmente nos aseguramos de que todas las piedras preciosas estén correctamente montadas y ajustadas y que la joya está en condiciones óptimas para el disfrute de nuestros clientes.